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Dios transforma al Hombre:


Lecturas Bíblicas: Job 11:13-20; 13 Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos; 14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás; 16 Y olvidarás tu miseria, O te acordarás de ella como de aguas que pasaron. 17 La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana. 18 Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro. 19 Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor. 20 Pero los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; y su esperanza será dar su último suspiro.

Texto para aprender de memoria: 8Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Santiago 4:8.

Introducción:

El orgullo, la autosuficiencia, dejar de lado a Dios y confiar en las posesiones materiales, constituyen la conjunción de actitudes negativas que desatan consecuencias. Todo lo que antes parecía generar prosperidad física y económica se convertirá en desesperanza, angustia y desasosiego. Solo quien decide abrir su vida a Dios encontrará paz. Él nos concede la oportunidad de emprender una nueva vida.

1.- Un hombre sin Dios enfrenta las consecuencias de su pecado (Job dijo: 14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer?

15 He aquí, en sus santos no confía, Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; 16 ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua? Job 15:14-16.

El hombre en su naturaleza no puede presentarse limpio ante Dios, porque la naturaleza de la carne es pecaminosa; el hombre en su pecado vive separado de Dios, pero Dios no quiere que el hombre viva separado de él. El deseo de Dios siempre ha sido Limpiar al hombre de su pecado y tener comunión con él, ósea comunicarse con él.

2.- ¿Si el deseo de Dios es limpiar al hombre de su pecado, porque no lo hace?

Lo que acontece es que la inclinación natural del hombre es el pecado (vv.14-16). 14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás; 16 Y olvidarás tu miseria, O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.

Elifaz en su discurso da a entender a Job que el hombre no puede ser limpio de su pecado y que las cosas que le han venido es por causa de su pecado. La mayor parte del sufrimiento que una persona pasa en esta tierra es por causa del pecado y por la incapacidad de poderse limpiar de él.

La perseverancia en la maldad desencadena consecuencias que traen aflicción de espíritu y tormento del alma (v.20). 20 Pero los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será dar su último suspiro. Elifaz está diciendo que el pecador será consumido en su pecado y que su único consuelo será que la muerte llegue por él, pero esa no es la voluntad de Dios para con usted. Dios quiere que descubra que hay algo que es maravilloso para usted. Porque la muerte lo que hace es trasladar a las personas a un lugar más tormentoso que el que pasaron en la tierra. Jesús dijo: 5Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

Lucas 12:5. En Gálatas: Se nos dice que el mal llega a su vida como consecuencia de la ley de la "siembra y de la cosecha, dice así" 7No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna (Gálatas 6:7-8). Solo hay dos siembras que se pueden hacer en la vida, la mala siembra que es fruto de la naturaleza de la carne, o la siembra en el Espíritu de Dios que es fruto de una intima comunión con Dios.

La siembra en la carne trae consecuencia. Los pecadores siempre van a empobrecer y aunque parezca que prosperan tarde o temprano su pecado los alcanzara. El proverbista dijo: 22 Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado. Proverbios 5:22. El oro y la plata solo sirven para comprar bienes materiales, pero cuando partamos de esta tierra nada llevaremos con nosotros. Las verdaderas riquezas son las que recibimos de Dios, ya sean materiales o espirituales.

3.- Desconocer a Dios en sus vidas es el error más grande que una persona puede cometer. Pablo escribiendo a los Romanos les dijo: 21Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22Profesando ser sabios, se hicieron necios. Romanos 1:21-22. Una persona puede ser muy intelectual y adquirir muchos conocimientos, pero si a desconocido a Dios en su vida, es la persona más digna de lastima; su sabiduría y su inteligencia no podrá limpiarlo de su pecado, la condenación será eminente.

El obrar movidos por el orgullo y la autosuficiencia acarrea ruina a la vida. Dios hablo a través de Moisés diciendo: 19 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. 20Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto. Levíticos 26:19-20. La prosperidad de los que rechazan a Dios es efímera, Cuando ellos desaparezcan todo habrá desaparecido con ellos: 32 Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; 33 Más el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal. Proverbios 1:32-33.

El pecador que no se arrepiente tarde o temprano será confrontado por Dios. El apóstol Pedro escribió diciendo: 5pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. 1ª de Pedro 4: 5. Una persona puede escapar del juicio de los hombres pero jamás escaparan del juicio de Dios.

4.- Un hombre que abre su vida a Dios comienza el proceso de cambio. Dios hablando a través del rey David dijo: 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; 3 Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos Salmo 119:2-3. Dios llama dichoso a los que determinan entregar su corazón a Dios y servirle.

El proceso de cambio comienza con una disposición en el corazón: El salmista dijo: 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmo 51:10. Cuando estas palabras salen del corazón, es porque el proceso ha comenzado y todo va por el buen camino.

5.- El proceso de cambio prosigue cuando volvemos la mirada a Dios: El proceso de cambio está acompañado por el perdón de nuestros pecados 12Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 1ª de Juan 2:12. El apóstol escribiendo a los redimidos por la sangre de de Jesús les dice que sus pecados ya fueron perdonados.

El proceso de cambio toma solidez cuando desechamos el pecado. Para poder consagrar nuestras vidas y poder vivir en santidad, necesitamos desechar el pecado. 13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13. El pecado es una mancha que solo la sangre de Cristo puede limpiar.

Frente a nosotros se abre un nuevo capítulo por escribir. 15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás. Job 11:15. El pasado queda atrás; en la nueva vida que nos da el señor ya no aparecen los pecados pasados. 7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová. Salmo 25:7. El perdón es completo y está disponible para usted.

Conclusión:

Cambiar es posible con ayuda de Dios. ¿Cuál es el proceso? De acuerdo con las Escrituras comienza cuando reconocemos nuestros pecados, abrimos el corazón al Señor y nos disponemos a disfrutar y perseverar en la nueva vida. Dios perdonó nuestros pecados por la obra redentora del Señor Jesús y, si acompañamos el propósito de transformación con una actitud de rechazo a la maldad, alcanzaremos solidez en el proceso de crecimiento personal y espiritual. Haga un llamado a los amigos que puedan estar en la reunión.