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Caminando en Victoria:


Base Bíblica: Hebreos 11:39, 40; 39Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Hebreos 12:1-3 1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Texto para aprender de memoria: 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:28-29.

Introducción:

Caminar hacia la meta final que es la eternidad con Dios es posible cuando damos pasos firmes y sostenidos, agarrados de la mano del Señor Jesucristo. Avanzar no se logra dependiendo de la fortaleza personal sino afianzada de la fortaleza divina. El mundo se mueve a través de poderes espirituales, nosotros los humanos no contamos con poderes espirituales, a menos que lleguemos a desarrollarlos en Dios o en las fuerzas del enemigo. Jesús dijo: 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5. Dios nuestro padre celestial tiene el poder sobre todo poder. El enemigo solo tiene poder para destruir la humanidad. Santiago dijo: 7Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. 8Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Santiago 4:7-8.

Es probable que las circunstancias adversas desprendan temores, inquietud e incertidumbre; sin embargo estamos llamados a seguir caminando en fidelidad a Dios. Nos anima la esperanza de que nuestro amado Padre cumplirá aquello que nos ha prometido y que en el presente tendremos muchas bendiciones, y mañana: la vida eterna. Jesús dijo que para los que sirven a Dios todas las cosas son posibles y que aun puede concedernos todas las cosas que pidamos al padre en el nombre de Jesús. 21Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:21-22.

I.- Caminando hacia la eternidad con Dios (Hebreos 11:39, 40).

1.- Nuestro tránsito terrenal con Dios amerita que tengamos fe. 39Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

2.- Puede que no veamos ahora la materialización de las promesas divinas, pero debemos seguir caminando firmes (v. 39). Dios solo obra de acuerdo con su voluntad. Si pedimos algo que sea de acuerdo con su voluntad él lo hará. 14Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 1ª Juan 5:14

3.- Como los hombres de fe que describe la Biblia, estamos llamados a guardar la esperanza, confiando en la veracidad de las promesas de Dios (v. 40). Aunque no veamos el cumplimiento de sus promesas, debemos seguir teniendo fe en Dios tal como lo hicieron los grandes hombres de Dios en el pasado. Hay cosas que hoy no las entendemos, pero las entenderemos después.

II.- Es posible dar pasos hacia la victoria con ayuda del Señor Jesús (Hebreos 12:1-2) 1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 1.- Con ayuda del Señor Jesús podemos despojarnos del temor, las dudas y la incertidumbre que nos impiden avanzar. Debemos ser optimistas y positivos, creyendo que el que nos hizo la promesa de estar con nosotros no falla.

2.- Con ayuda del Señor Jesús podemos vencer la tentación que inclina nuestra naturaleza al pecado. Nuestra carne esta inclinada al pecado, pero al someterla al Espíritu de Dios, puede convertirse en templo del Espíritu Santo.

3.- Con la ayuda del Señor Jesús podemos avanzar en el camino de fe con perseverancia. Pablo fue un cristiano sufrido sin embargo nunca desmayo, sus convicciones fueron firmes hasta el dia que termino diciendo: 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2ª Timoteo 4:7-8.

III.- El secreto de avanzar hacia la victoria es poner nuestra mirada en el Señor Jesús (vv.2, 3).

1.- Nuestra mirada no puede estar puesta en las circunstancias, sino en la sagrada meta (Hebreos 12:2-3) 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecados contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Nuestra fe debe ser firme hasta la muerte.

2.- El Señor Jesús es Quien nos fortalece con la fe necesaria para vencer.

La fortaleza que el cristiano recibe, no proviene de nosotros mismos, sino del poder del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad y a toda Justicia. Y entonces podrá decir como decía Pablo "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe".

3.- El Señor Jesús es quien nos anima cuando llegan los momentos difíciles. Fuera de Cristo no hay quien salve. Pablo dijo: 12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:12.

Conclusión:

Los cristianos estamos llamados a caminar en victoria con la ayuda del Señor Jesucristo. Él nos guía, ayuda y fortalece para seguir adelante, por encima de las circunstancias. Cuando llega el desánimo, Él nos anima; si nos asalta la incertidumbre, nos llena de seguridad, y si el cansancio toca a nuestra puerta, Cristo nos fortalece. ¡Usted puede dar pasos firmes hacia la victoria caminando de la mano del Señor Jesucristo!

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